29 mar. 2014



Retomo hoy este blog, o debería decir retorno a este territorio, porque en el transcurso de los años en que lo abandoné ha crecido una península, llamada Finisterre o Finisterra, cerca de La Coruña, que ya los romanos veían germinando, al fin del mundo según lo que ellos creían, porque todo imperio no puede ver más allá de lo que ha conquistado. Así los estados unidos ahora envían inmensos telescopios para avistar futuras colonias, porque creen también que ya lo han conquistado todo (excepto la razón de algunos). 

Como los geólogos deben demostrar, la tierra no crece ni decrece, todo cambia de lugar pero muy lentamente en el caso de lo inerte y mineral. Una montaña se alisa por erosión, de un milenio a otro, y el valle vecino se hace meseta. Pero esto no lo percibimos los humanos, para quienes los cambios son súbitos y dolorosos. Qué hubiera sido para los satisfechos romanos ver llegar unas naves cargadas de pertrechos de guerra y hambrienta tripulación...Tuvieron lo suyo con los bárbaros, es verdad, pero eran gente de la que hablaba Heródoto, gente que comía carne cruda...Lo que ahora llaman muertos vivos, o vivos que no se han muerto.


En cuanto al blog...no ha crecido un milímetro, salvo un solo comentario de alguien totalmente desconocido, que cayó aquí probablemente siguiendo la ruta de un álbum de música de su grupo preferido, Mâgo de Oz, a quien agradezco su aliento para que no lo abandone, aunque él parece haber abandonado los suyos (Archivos Huidobro - Area de Silencio , excelentes) lo cual sí es una pena, en 2008.


También he descubierto que Finisterre es el seudónimo del inventor del metegol, un sujeto muy interesante que le hizo un pasapapel a su novia pianista, que es prácticamente como hacerle un robot de único uso ( ¿no era más lindo sentarse a su lado y pasar la partitura, Alejandro, o temías equivocarte por mirar su bello rostro concentrado en las notas?). 


Muy bien, ya que llegamos hasta el piano, es oportuno dejarlos aquí, probables lectores, hasta la próxima, con la compañía de esta niña oriental que interpreta un romance sin palabras: