8 dic. 2017

si esto es una peli II


(viene de si esto es una peli I)

 


-          ¡Esto me trae tantos recuerdos!, dice Delia, y parece a punto de llorar de pena – Perdóneme, señora Mirna, ¡estoy tan emocionada!...ya no esperaba volverla a ver…

Se enjuga una rebelde lágrima con la punta del delantal, y luego, dando un giro brusco, como si quisiera librarse de sus sentimientos, sube la escalera que vemos junto a la puerta de la cocina y que la conduce a la habitación de arriba, en donde guarda el álbum de fotos. Mirna se levanta silenciosamente y se acerca a la ventana. Descorre un poco la cortina y hace señas a alguien que está afuera. Después, colgándose la cartera al hombro, va hacia la niña y la toma en sus brazos. La pequeña, cansada ya de estar en esa silla, se deja elevar en las manos suaves y perfumadas de la señora. Mirna, tratando de no hacer ningún ruido, se aproxima a la puerta de entrada. Intenta abrir, pero Delia ha echado llave. Alguien empuja desde el exterior. En ese momento Delia baja la escalera y la descubre. Arroja al piso el grueso libro que trae en sus manos y le grita:



-          ¡Ya sabía! ¡Sabía que venías a robármela! ¡Bruja, arpía! ¡Ustedes, los ricos, nunca están conformes con nada! ¡Siempre quieren quedarse con todo! Pero a mí no me la vas a quitar ¡bruja! Sobre mi cadáver…


Y saca entonces de uno de los bolsillos del delantal una la aguda y brillante tijera de acero que ya blande en su puño sobre la otra mujer y la niña, cuando la puerta, empujada con fuerza desde afuera, se rompe en astillas y entran a la sala dos forzudos enfermeros vestidos de blanco que detienen al instante a Delia. Mirna sale rápidamente a la calle, camina con la niña en brazos con pasos apresurados por la vereda en donde cruza, casi sin mirarlo, al doctor Andersen, el psiquiatra, y luego corre a encontrarse con su esposo que con igual prisa viene hasta ellas, su mujer y su hija, al fin, después de dos largos años de búsqueda, de regreso a su casa, a su hogar…


Aquí desperté, con las últimas imágenes claras aún, desvaneciéndose…